domingo, 20 de octubre de 2013

La eternidad es el pincipio



No hay mejor forma de perder el aliento que verte sonreír y recuperarlo dándote un beso. Que sabes la de tiempo que mi corazón ha estado más vacío que cualquier copa rota en un bar, hasta que se llenó de ti, y sé la cara de concentración que pones cuando cocinas, y decidido, me explicas la receta cuando sabes que lo único inexplicable es entender la suerte que tengo por tenerte al lado.

Y en ese instante dejo de escucharte, congelo el tiempo y mi mente y corazón se unen al unísono diciendo que darían cualquier cosa por despertarse abrazados a ti cada mañana, y que escuchar tus latidos pegada a tu pecho fueran mis “buenos días pequeña”. Ahora, por fin comprendo que las caricias y el cariño fueron diseñados a tu medida, de manera desmedida para hacerte feliz. Y que me suicidaría desde tu barbilla, jugándome la vida para que me cosieras a la tuya.

Ignoras la de tortícolis que provocas cruzando Madrid mientras me tienes cogida de la mano. Un día te detendrán por reincidente, y explicaremos que el verdadero escándalo público no somos nosotros, sino que haya tanto paro cuando tú y yo no estamos parados.

No nos damos tregua.

No tienes ni idea del erizamiento que oculta mi ropa cuando me susurras con dulzura, toda la sinceridad que cabe en tan sólo  5 letras, ni de la cara de enamorado que tienes incluso cuando piensas que no te miro.

Y entonces, sólo me queda sonreír, morderme el labio  y besarte.

Todos piensan que vivir es pasar hojas en el calendario, lamentarse los lunes, y  ver cómo el Barça vuelve a golear al Madrid. Lo que obvian es que la vida nos elige para acaparar todo el Amor que quepa entre dos cuerpos. Y que las mejores marcas son las que surgen de apretarse tanto. Que uno y uno hacen uno a fuego lento y que con piel contra piel, nace un corazón más grande.

No hay nada más natural que ser uno mismo, y  a sabiendas de los defectos, adversidades…tus manos siguen  residiendo en mi cuerpo. Gracias a ti comprobé que la dulce dosis de Amor que no me atrevía a beber por culpa de mis miedos, fue entrando con pequeños sorbos hasta que, llegado el momento, desarrollé una imparable y dulce sed de ti.

Que si me preguntan, no sé cuántos cruces de miradas seguidos de un tímido disimulo, copas compartidas bebiéndonos hasta el cariño, escapadas nocturnas, abrazos que burlan al paso del tiempo o lágrimas en Atocha… hacen falta para saber que estás enamorado.

Pero de lo que no hay duda es que tanto Amor no cabe en un poema, ni en una vida juntos. Por eso, quiero amarte en cada verso, poema, en cada libro de Amor que nos dediquen los que escriban sin conocernos. Amarte en este segundo, en cada año y todas las vidas que me queden contigo. Que ya sabes que tú y yo no podremos morir nunca por eso de que la eternidad es tan solo el principio para empezar a quererse.

sábado, 31 de agosto de 2013

El verano se va, tú y yo nos quedamos.

Agosto se despide. Es hora de arrancar otra hoja más del calendario, y es una de las que más duele.
Actúa de verdugo recordándonos que el verano llega a su fin, y que puede ser el nuestro también. Aprieta creando inestabilidad en los valientes, en aquellos que se atreven a quererse en verano.

Llegará el otoño, y con él: la prueba de fuego; volver a aprender lo injusto que es dormir solo y lo grande que es una cama de noventa.
Otoño es confiar en que  nuestras pisadas correrán en una misma dirección llamada “te quiero”, en que tus manos se perderán bajo mi ropa en busca de calor y que los besos que mandamos; lleguen. 

Septiembre huele a responsabilidades, a rutina y a nuevos principios mientras luchamos por los escalofríos que recorren dos cuerpos que viven de vivirse. Toca dejarse llevar para intentar protagonizar el pronombre "nosotros", mientras las hojas de los árboles se caen haciéndonos compañía en los andenes. 

La nostalgia y el frío vendrán de la mano con el desvivirse por esos milímetros previos llenos de deseo entre beso y beso. 
He vuelto a llegar a casa oliendo a ti, e instantáneamente he buscado sin éxito tus ojos nobles naufragando en mis azules-grisáceos por toda la habitación. Supongo que tendré que aprender a vivir sin ti un día, quizá dos...

Mientras, juego a que te creas que no te echo tanto de menos, por eso de mantener la magia...y quién sabe, quizás así, tus ganas de quererme sean siempre insuficientes.

Contigo he comprobado que los vaqueros pitillo son más ajustados desde que las cremalleras no cierran porque hace tope el cariño. Y que una simple parada de bus puede llegar a ser el sitio más especial que imaginen el resto de mortales.

Puede que sea demasiado joven para dar una definición o una ecuación perfecta del Amor, puesto que para enamorarse hace falta irracionalidad e imperfección. Pero me tomaré el lujo de decir, que el Amor es más Amor desde que te conocí.



viernes, 23 de agosto de 2013

Poema a la mejor catástrofe.

Los que sufrieron saben que duele perder,
Pero más duele doler, cuando no existe bálsamo alguno
Para las heridas que no se saben cerrar, si cuesta olvidar.

Comprobé que la victoria no sabe igual si nadie la celebra contigo,
Pero las derrotas son más dulces si tienes quien te caliente el colchón.
Porque a veces hay que perder para ganar el doble,
Y otras, se gana para perder la mitad.

Me han dicho muchos te quiero, por no hablar de los te amo.
Lo que nunca entendieron es que sin ser sinceros carecen de sentido.
Me advirtieron que de una piel sin cicatrices no me debía fiar,
Y que dejara de escribir poemas tristes hablando de desamor.
Lo que nadie sabe, es que es lo único que ofertaba mi menú.

Y es que al final, la gente olvida en qué momento
A una caricia que era prudencia, le sigue un beso convirtiéndose en promesa.
O cuándo la rutina se coló sin aviso en una pareja.
Ya nadie se acuerda que, 
Los instantes previos al encenderse las farolas,
Concedían tregua a los que tenían edad de quererse en soportales.

Olvidasteis que el primer beso nació en parvulario,
Con el niño guapo de la clase.
Y que de los recuerdos sólo viven los cuerdos.
Lo que todavía no sabes, es que me pierdes tan rápido
Como la arena de playa, que, mojada, se escurre de tu mano.

Míranos, ya me has perdido.

De los miedos de mi mesilla de noche he escapado, para encontrarme sin ti.

Tiritando.

Lo que nadie me explicó es porqué hay personas que te rozan,
Te atontan y luego desaparecen, sin saber que te han cambiado para siempre.

Que doliste tanto como te quise,
Y aun sabiéndolo jugaste a decorar otros ombligos cuando yo quería acampar en el tuyo.
Es sabido que todo lo que empieza acaba, pero tú y yo nunca empezamos.

He recorrido cada línea de tu mano,
Y en cada pliegue se quedó, sin remedio, un pedazo de nuestro Febrero.
Planté semillas de Amor provisional en las venas de tu cuerpo,
Y ahora, amor, no tenemos tiempo, ni calle, ni siquiera vida que nos vuelva a juntar.

Mis pisadas se alejaron de las tuyas y se prometieron no regresar.
Pues ahora corren en otra dirección que tiene un pelo oscuro que se muere por enredarse entre mis yemas.
Y ya sólo me interesan esos ojos rock and roll que no saben mirar más allá de mi comisura.

Me ha dicho La Muerte que sólo viviría para cruzar el puente de su espalda,
Y construiría una casa en el tejado de sus costillas.
Ilusa ella, que no sabe el Big Bang que esconde tras esa sonrisa,
Y lo rápido que pasan las horas colgada del precipicio de su barbilla.

Irónico que empiece hablando de ti para acabar en él,
Pues verás, siempre pierde el que quiere más.
Y contigo, me desbordé.

Pero él, me rescató.


martes, 18 de junio de 2013

Complejo de amantes desprovistos de vocación


Sería bonito empezar diciéndote que hueles a eternidad,
Que ya sólo me importa la manera en la que frunces el ceño
Y en cómo tocas la guitarra mientras me pierdo en las letras de Extremo.

Que es verdad eso de que hay pies que no saben dormir sin otros pies,
Y que un día los tuyos se pararon en mi puerta con la excusa de invitarme a cervezas.
Para que tú, vestido de gigante lamieras mis heridas involuntariamente impregnadas.

¿Sabes? ahora ni las noches frías se atreven a arroparme estando contigo,
Y dejan que mi cabeza encaje en tu hombro a base de mordiscos.
Para que luego vengas con la cabeza alta, la sonrisa impuesta en la cara,
Y con tus latidos pidiendo abrazar mi miel.

Pero qué te voy a contar de vicios, de los excesos que calla un colchón,
De nadar a MAL abierto o de recuerdos camuflados bajo la ropa interior en un cajón.
Si  sabes a ciencia cierta que hay noches que empiezan en finales,
En situaciones sin sentido con bocas buscando una misma dirección.
Atrás quedaron los disimulos; porque vayas donde vayas,
Aunque te empeñes en perderme y en soltar mis riendas,
Tus caminos se siguen dirigiendo a mi Roma.

En el parpado de dos poetas enamorados,
Se deja entrever algún suspiro buscando libertad.
Esa misma que alguna musa sucumbió por andar con pintores y poetas, con músicos
Y demás artistas que inventan el Arte en el verbo Amar.

Ven. Dejaré que tus manos se acostumbren a las mías,
Hasta que creas que se puede viajar en primera clase en tan sólo 5 falanges.
Y que mis otras 5 te agarren fuerte atándote a mis caderas,
Para que las recorras cual hormiguita hasta crear tu hormiguero,
Si quieres te presto el mío, aquí entre pecho y pecho,
Te reservo el hueco en el que va el corazón,
No te asustes, ya no lo necesito.

Porque no hay motor mejor que tu ombligo rugiendo al mío. 

sábado, 1 de junio de 2013

Fuente de vida.

El sol se despide hasta mañana,
Pero ni el mejor de lo atardeceres
Lo cambio por verte al otro lado de la cama,
Auténtico, en tu mejor momento.
Cambio cualquier lugar de los Pirineos
Si siento tu respiración por mi cuello,
Y tú, lento, suave y decidido presionas,
Muerdes, besas… y yo me dejo.

Te desenvuelvo con mis manos,
Y pintas el mejor cuadro con tus yemas,
Al presionar mis muslos.
El placer no engaña y el calor tampoco,
Pues para nosotros el calor siempre conlleva amor
(En minúsculas todavía),
Que eso de Amar no termina de llegar.

Sonríes entreabriendo la boca cuando te fundo a miradas,
Mientras, asciendo al pico más alto sin salir de la cama.
Los ibones que nos rodean en el paisaje,
Se evaporan.
Soy la única superviviente.

Éstas son mis aguas y tú, la única boca que me bebe.

(Ibón significa Fuente de vida.)

lunes, 20 de mayo de 2013

Mi manía de emparejar todo menos los calcetines.

Se ha enfriado el café mientras esperaba verte aparecer.
Para cuando vengas, no te pido gran cosa:
Simplemente que te vuelvas loco por mí, un poco más.
Sigo queriendo que tus manos dejen de acariciar pieles,
Y que patentes la mía.

Aunque no lo digas, me sigues echando de menos,
Sino no me estarías leyendo.
¿Y, yo?
Te escribo mientras espero que me inspiren otras letras diferentes
Que las que conforman tu nombre.
Ven. Y demuéstrame que enero,
Son más de treinta y un bocados rebeldes y enredos de pelo.
Deja que presumamos de que la mejor forma de ver se llama tacto.

Va llegando el verano y con él 
Mi costumbre de escribir poemas sin rima en la madrugada.
No se qué tiene tu voz rasgada,
Ni por qué mi dicha empieza en el quinto lunar de tu espalda.
Gáname batallas, cállame la boca y aráñame de ganas. De Amor.
Eh, te echo de menos, pero no me tomes muy en serio.





martes, 7 de mayo de 2013

Las tormentas que ahogan mi tormento.


Abril con todas sus “aguas mil” se queda embobado al verte mientras pierde la batalla al demostrarle que la tormenta más perfecta se esconde en tu ropa. Me siento a gusto sabiendo que no te has ido, no todavía. Sin embargo, aunque te vayas, siempre vuelves los días de lluvia. Con más fuerza y ganas, al igual que el agua de mayo y los aguaceros de verano.

¿Sabes que en un monte de Hawaii llueve más de 350 días? 

Sigues amaneciendo conmigo, otra vez, una más de tantas. Y desde mi lado de la cama pienso lo condenadamente guapo que estás con el pijama a besos que te he hecho. Hemos sido las cuatro estaciones sobre las sábanas. Sonríes, y tus pupilas beben de las mías cuando me destapas. Sinceramente, no creo que exista mejor sensación que esa.

No he visto el tiempo, pero créeme si te digo que en mi cama se avecinan tempestades, diluvios universales…
                              
 Será que vuelves.

jueves, 25 de abril de 2013

Microcuento.

No se odiaban tanto como para saber que se querían. Pero ninguno se imaginaba cuánto se necesitaban hasta que se encontraron.

domingo, 21 de abril de 2013

Como esos labios que nunca mordemos.

Mi piel no deja de protestar todas las noches desde que te fuiste. Se niega a aceptar que ya no formas parte de ella. ¿Qué rebelde e ingenua, no?
Sin embargo la razón la manda callar intentando demostrarle que hay vida después de ti.
Por eso, quizás sea hora de recobrar la creencia en el Amor, de darle una oportunidad al enamoramiento, y de borrar las ganas de 'ti' que te dejaste por este maldito cuerpo que sólo sabe extrañarte. Tal vez haya llegado el día  de descoser esas caricias que parecían tener vida propia, y, probablemente deba sacar brillo a nuevos te quieros.  Quién sabe si ya está listo este aerodinámico corazón o si hay que restaurarlo completamente, uniendo cada pieza paso a paso.
A pesar de todo, sigue existiendo ese miedo paralelo de 'volver a intentarlo', de volver a caer en ti o en otro…¿Pero sabes qué? Que no importa, porque sé que tarde o temprano sólo serás un dulce recuerdo en un amanecer de algún invierno que habrá quedado atrás, muy atrás… en definitiva: una parte anclada dentro de esta estúpida que te sigue queriendo escribiendo.

domingo, 14 de abril de 2013

Habitación 213



Te veo meter la llave en la habitación 213,
Y el mundo comunica en cuanto te giras y me miras.
No existen cruces mejores que dos miradas extrañamente conocidas, para descarrilar trenes.
El fortuito encuentro decide que tu parquet se acostumbre al desliz del 37 de mis pies.

Nuestros cuerpos perfectamente combinados contra el color pastel de la pared,
Evitan el servicio de habitaciones, empachándose sin cubiertos ni protocolos.
Acalorados, obviamos lo intrascendente.
Habitación 213. No hay preguntas, ni condiciones.

La ropa que antes pesaba, tiene prisa por cubrirme,
Y aun no sabiendo ni tu nombre, me marcho dejándote mientras duermes.
Abrazas el hueco vacío de cuerpo; pero lleno de perfume.
Sin embargo, la ausencia no deja ver rastro de ningún pintalabios rojo, en toda la habitación 213.
No ha habido preguntas, ni condiciones. Y lo maldices.

Tan sólo una horquilla que reposa en el suelo de camino al baño, espera ser acogida por tus manos.
Sonríes ágilmente. Y te adentras, pensando encontrarme, tal vez, escondida en la ducha. Por si venías.
Tras la pequeña asimilada decepción por un nuevo vacío,
Divisas en el espejo un brillante carmín rojo, que avivaba un mensaje acompañado con mi teléfono:
“Devuélveme la horquilla”             Ibón.

sábado, 30 de marzo de 2013

Corro y me pierdo en el camino.

Faltan dos canciones de 3:60 para que empiece a temblar.
Busco personas en medio de tanta gente que sólo sabe criticar.
No hay esperanzas para los amantes de madrugada, ni alas que me lleven hasta Él.
Cambiaría las copas compartidas por los besos que regalé sin saber porqué.
Me quedan dos veranos para empezar a correr.
Necesitaba una llamada a tiempo, para volver a querer.
Pero permanece un resquicio que me sigue sacando de quicio.
Y vuelve aquel mayo persiguiéndonos bajo el rocío.

Sigo escribiendo para consolar,
Por todas las veces que he actuado sin pensar,
Hasta que viva y no tenga que olvidar.
Para cuando me canse y no pueda más.

He aprendido que sin ser nosotros somos más nosotros que nunca,
Y que tenerte fue la mayor fortuna.
He comprobado lo irónico de despedirse para siempre, con un hasta nunca.
Atrás quedaron tus besos erosionando mi nuca.
Nos quedamos fuera del compás de la vida,
Y tú, prefieres destrozarte en cada esquina.
Jugábamos a quemarnos la piel en cualquier casilla,
Y ahora nos puede la desdicha.

He remado hasta ahogarme sin haber ganado.
Siéntate y me cuentas mientras te lías uno si tu mar de dudas se parece al mío.
Me ha rozado una palma en la que viviría noche y día.
Pero me di cuenta  de que un clavo no saca al otro, si el primero sigue anclado.
Que sé que tú también arriesgas sabiendo que te puedes quemar.
Que tú también empujas si te quieren tirar.
Que dejas todo sin mirar atrás,  y echas sal para cicatrizar.
Que como yo, sigues sin saber qué es amar.



jueves, 28 de marzo de 2013

Por no arriesgar, preferimos la infelicidad.


Podría achacar a la rutina mi falta de interés; pero ambos sabemos que la excusa Rutina tiene nombre y apellidos.  Aunque no lo conozcas es uno de esos que nadie recomienda. Tiene una mirada sin fin y unos besos no aptos para cuerdos. Podríamos seguir canalizando nuestra amistad diciéndonos “te quieros” que aparentan Amor hasta que el tiempo borre las mentiras. ¿Pero de qué serviría?  Sinceramente, me gustaría haberte hecho feliz y qué hubieras sido tú y no ÉL, el que pusiera mi vida patas arriba.
¿Nunca te has planteado saber cómo hemos llegado a esta situación? Yo lo justifico por la resignación y la ilusión.
Resignación por renunciar altruistamente a ÉL y en tu caso, a ELLA. Por conformarnos mutuamente, en lugar de luchar por lo que queremos, por lo que respiramos y nos respira.
Y, en menor medida, por la efímera ilusión. Sinceramente pensé que moriría de amor, al verme con otro, perdida en otros brazos… Ilusa, ilusos los dos. 

jueves, 21 de marzo de 2013

Los trapicheos de Morfeo.


Transcurren los días, las semanas, los meses. Increíble pensar que estamos en Marzo y aún me parece estar en Diciembre. Sigue haciendo frío,  y los guantes habitan  todavía en los bolsillos de mi abrigo…aparentemente somos iguales, los mismos. Sin más. 
Sin embargo, no es así. Ya no nos besamos. Y si soy sincera, no recuerdo cuándo ni cómo fue nuestro último beso.
Los árboles empiezan a recuperar las hojas, los primeros capullos se asoman y el Sol, tímidamente, intenta brillar con más fuerza.
Y pasa el tiempo. El mundo sigue girando, como tú y yo. Giramos. Pero nuestro amor no se resigna, simplemente duerme. Hiberna como los osos pardos hasta la primavera.

Pero por raro que parezca, ya es primavera, y ni rastro de las caricias, ni de los viajes por las constelaciones naturales de tu cuerpo.

Quizás haya florecido el sentimiento con complejo de Morfeo, o puede que, simplemente, sigamos soñando.

viernes, 15 de marzo de 2013

La energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma.


Tú tan polo positivo y yo tan polo negativo. Y pum. Como dos imanes nos atraemos. Puedo seguir hablándote de ciencias, aunque lo mío son las letras:
Hablo de la corriente continua, de tus dedos enlazados con los míos; y los electrones y protones de tus huellas dactilares por mi espalda.
Me remonto a antaño. Cuando éramos pura física y lograbas  mi punto de fusión y yo el tuyo de ebullición mientras revolucionábamos la Ley del movimiento del Newton entre las sábanas.
Sin embargo, formábamos parte de la corriente alterna: hoy me quieres y mañana me hieres. Y con tanta tensión, calor, rotación, energía cinética… creamos las fórmulas para transformar el pasado en presente, en nuestro presente. Y así, a la velocidad de la luz, sustituimos los “te echo de más”, por “me haces falta”, y los puñales por besos.
Tras un proceso de maduración y de conservación de la materia entramos en otra fase; jugamos con la química:
De la reacción que sufre mi piel cuando tus ganas se sacian en ella. Y de la perfecta mezcla de tus ojos pardos con mis lunares. Profundizamos y  ponemos a fuego lento dos materias, dos cuerpos… Y sin frenos, siento la presión de tu barba en el hueco de mi ombligo; y me pierdo mientras la temperatura aumenta al sustituir Mol por Amor. No conocemos fin ni límites y así, atrevidos, despreciamos las probetas, pues somos más de cantidades desmedidas. De lujuria irracional. Seguimos enredados; y los dos solutos cuerpos, se convierten en volátiles. Indomables, locos, borrachos de ti y de mí, hasta  modificar la tabla periódica: sobra azufre y falta oxígeno. Mucho…
Y así, hacemos física y química.

domingo, 10 de marzo de 2013

Café con sal.


Domingo, 14:08
Los rayos del Sol incidiendo en mis párpados no conjugan con las malditas pocas ganas que tengo de levantarme. Qué resaca…

Sin embargo anoche no salí a comerme el mundo, pues éste, con la única compañía de tus recuerdos y el ron, me comió a mí.
¿Sabéis esa sensación de miedo y de prisa que os entra cuando estáis en la calle esperando a alguien que no llega y la gente no para de mirarte, hasta sentir que no perteneces a este mundo, pero que los que realmente sobran en esa gran vía son todos ellos? Y en medio de esa situación lo mejor que se te ocurre es llamar por teléfono por si finalmente viene o te vas tú. Pues así fue más o menos:
Yo esperaba a alguien que no llegaba más que en venenosos recuerdos. Putos todos. Mi gran vía eran estas cuatro paredes que no dejaban de mirarme;  la botella fue como ese móvil que se va quedando sin saldo al llamarte, pero que no cuelgas porque alivia saber que estás tú al otro lado. El alcohol en vena aumentaba tan rápido que el culo de la botella se veía casi en su totalidad a las tres de la mañana.
Las horas eran tan dolorosas y mortíferas como la imagen de tus maletas en la puerta seguidas del portazo que ensordecía mis oídos, y dejabas mi corazón tan inválido e inservible como mis ganas. Curioso. La misma sensación que sigue quebrando mi cuerpo a pesar de los meses que han pasado desde tu partida.
Seguro que ese pitido que sentías cuando estabas en la cama al volver de fiesta era yo, echándote de menos cada segundo y maldiciendo esas últimas palabras que torturan mi mente. “PUES VETE, PERO SI CRUZAS ESA PUERTA AQUÍ NO VUELVES”.
Un trabajo agotador pensarte toda la noche, sudando besos y abrazos innatos entre sorbo y sorbo. La inmensidad de la soledad me hundía y me entró prisa por ir a buscarte, por rebajarme y pedirte que volvieras, sin embargo no lo hice (bendita la escasa lucidez que me lo impidió).
Sin saber cómo, la botella se quedó tan vacía como mi móvil desde que no me llamas, como el cajón sin tu ropa, como mi sonrisa desde que te la llevaste, como mis ojos de tanto llorarte... tan vacía como yo.

SILENCIO…

Domingo, 14:08
Los rayos del Sol incidiendo en mis párpados, no conjugan con las malditas pocas ganas que tengo de levantarme. Qué resaca…

sábado, 9 de marzo de 2013

Mírame muy cerca.


Los primeros y tímidos rayos de sol traspasan de puntillas la persiana. Tus pupilas de “voy a comerte” se clavan en las mías. Mírame. Míranos. Mis caderas desbordantes de ganas se ponen de acuerdo con tus manos, y éstas inician así, su ruta preferida. Las velas consumidas de anoche y las copas a medio vaciar, se rinden a nosotros y las ansias logran empañar los espejos, que nos miran envidiosos.
¿Notas como mis ojos te muerden el cuello? Ven, acércate más, mírame muy cerca…
… todavía más.

lunes, 4 de marzo de 2013

60 días y 500 noches.



Viernes de medianoche. Ellas. En cualquier calle. Caminan decididas y alegres a pesar del frío que hace y de la cola que les espera antes de entrar en esa discoteca.
Ibón se apresura a sacar el DNI, “jodidos 18 a ver si llegáis pronto” piensa, mientras Nuria la perturba haciéndole cosquillas.
Una vez dentro, Irene y Marta buscan esperanzadas que no haya niñatos mientras dejan los abrigos. Más atrás, Bárbara y Andrea chillan intentando entenderse por culpa de la música.

Tras unos retoques en el baño van al medio de la pista, a quemar y quemarse en la noche. Ibón sale la última, intranquila esperando no encontrárselo una vez más.

Intenta motivarse bebiendo el primer cubata para reunirse con las demás, mientras se dice una y otra vez: Cambia la cara imbécil, que no está, ¿te queda claro?.

En ese fondo de risas, goce y música está ÉL, con sus amigos. Está serio, incómodo e incapaz de disimular la culpabilidad que lo  invade.
-Tío, no te rayes. Búscate otra piva y olvídala de una vez, joder. Ehhhh ¿has visto a esa?¿ Por qué no le entras?

ÉL levanta la cabeza intentando contentar a su amigo mirando a la chica que le ha indicado. Ésta se ha dado cuenta, le mira sonriente y baila sexy a posta para provocarle.

-¿Está buena eeh? O vas tú o para mí.
- Pues toda tuya, ya estás pedo. Además no me interesa lo más mínimo. – Contesta tajante mientras se aleja hacia la barra intentando huir de su colega.

A pesar de la abrumante multitud, consigue pedirse un ron-cola.

A tan sólo unos pasos, está Ibón hablando con Sara y el resto de los Piña. Pablo, propone una foto e Iván le pide al chico que tiene más cerca que les haga el favor.

Sujetando la cámara y su ron-cola con firmeza, ni ÉL ni ELLA se han dado cuenta de que están en frente. Allí, nuevamente, los dos, con ganas de decirse todo y a la vez nada.

Se quedan tan inmóviles que la foto no llega: pues Ibón no consigue sonreír, ni ÉL apretar el flash.

-¡Tío, dale al botón gordo de arriba!.- Grita Pablo volviéndolos a ambos a la realidad.

Reaccionando, ÉL captura el momento y la no sonrisa de Ibón.

ELLA se va rápido. Habría echado a correr si la aglomeración no se lo hubiera impedido. Lo sabía, mierda!!
Sin embargo, a pesar de la prisa que la persigue, ÉL la alcanza y la agarra fuerte mirándola a los ojos. Esos ojos que antes, mucho antes, tenían vida propia, pues brillaban por y para ella. Jodida traicionera su boca que tantas veces la ha besado como le ha pedido perdón.

-Hablemos. Sal a fuera unos minutos, por favor. – Le implora ÉL.

Ha imaginado esta situación tantas veces, que Ibón cree no distinguir entre sueño y vigilia. Unos minutos, dices. ¿Cuántos 60 segundos necesitas para aniquilar la culpabilidad que te persigue? Piensa tan alto como si lo fuera a escuchar.

Sin embargo, no podía concebir ningún tipo de sistema sexagesimal a su lado. Pues al igual que Joaquín Sabina aprendió a olvidarla en 19 días y 500 noches; ella en 60 días y 500 noches. Malditos números, recuentos, fechas….que se clavan entre pecho y pecho.
Retomemos a Ibón. No contesta, pues no le salen ni las palabras ni las lágrimas. Nadie hubiera dicho que estaba respirando si no fuera por el ligero parpadeo que ejerció.

-Sería un error que no nos diéramos otra oportunidad, después de todo. ¿No crees?- Tantea ÉL con una sonrisa.

Serás gilipollas, por qué sonríes, maldito. Coge aire y deja escapar por inercia:


-¿Error? El error fue regalarte de forma altruista mi cariño. La oportunidad de conocerme transparentemente, de quererme como si no hubiera mañana, de vivirme tanto…
Error fueron los brazos que abrazaron mis abrazos, los besos que murieron en tu boca y las lágrimas que brotaban en cada pelea, gritos… en cada numerito de celos… hasta quemar.

Error fue que eligieras unas tetas más grandes, unas piernas más largas y un cerebro enrollado en una larga melena rubia teñida de la primera patética que apareció.


Bienaventurado antiguo ERROR que hoy, es ACIERTO.

martes, 26 de febrero de 2013

No tocar, tiene dueña.


Adoro cuando sales de la ducha con la toalla perfectamente atada a la cintura, y esas gotitas que te cuelgan del pelo y que finalmente se rinden a recorrer el placer de tu cuerpo; deslizándose por tu espalda como si del camino al paraíso se tratase. Y cómo olvidar tu azote en el culo después de un beso que nunca falta, esos ojos brillantes mientras nos fusionamos, la sonrisa que pedía que me quedara un rato más, y después… una noche más y otra más... Tu manera de cogerme y de tirarnos en la cama, todos y cada uno de los abrazos que me ponen la piel de gallina, y que avivan cada poro de mi piel. Cuando acercamos nuestros labios y nos quedamos a milímetros compitiendo por descubrir quién es capaz de aguantar más las ganas que tenemos el uno del otro. O los susurros de te quiero a media noche al oído,  morirme de frío al extrañar tus brazos a mi alrededor cuando estamos en la cama y la tranquilidad que recorre mi cuerpo al darme la vuelta y descubrir que estabas observándome mientras dormía.

Aquellos besos y mordiscos por el cuello que me desarman y que son imprescindibles en cada reconciliación. Esa pequeña marquita que tienes en el culo y aquellos lunares, cada cual más único y característico colocados como premeditadamente en lugares estratégicos. Me encanta cuando dices que estoy preciosa
con el pelo alborotado de recién levantada, (aunque mientas),o provocar tremendamente tus ganas dejando caer intencionadamente el tirante de mi sujetador por el hombro y ver cómo mueres de amor cuando me ves andar por casa con tu camiseta de anoche y mis bragas como único pijama.
Sí.
Soy dueña y señora de cada uno de los suspiros y del gusanillo que te tortura en cada despedida; en cada ausencia, en cada instante…tanto como a mí.

domingo, 10 de febrero de 2013

Corazones que rugen


Dicen que las casualidades no existen, que si algo tiene que pasar, pasará.
Por eso, no sé a quién culpar de este “adiós”. Apenas se han vuelto a encontrar nuestras vidas, después de tanto tiempo, y ya nos tenemos que despedir. Siempre las he odiado, no están hechas para mí, y aún menos para vivirlas contigo. Pero ésta es diferente a la anterior, tiene un sabor a dolor. Se acerca la hora, te vas a ir llevándote mi olor y dejándome tan vacía e impregnada del tuyo…
Íbamos justos de tiempo, y los minutos no iban a pasar de forma más lenta, ni el calendario iba a añadir días extra para que nos comamos a besos una vez más.
Todo ha sido igual de fugaz que de mágico y los dos lo sabemos. Tengo una mezcla entre alegría, por lo que hemos vivido, y tristeza, porque me sabe a poco. No sé decirte qué es lo que más me ha gustado: si nuestra manera tan peculiar de conocernos, las canciones, los besos a media noche o  nuestra lucha libre en cama después de hacer de amor.
¿Es una locura si te digo que echaré de menos esos charquitos de mar que tienes por ojos? ¿O no verte en mi cama esta noche, ni mañana? ¿De verdad que es una locura echar de menos a un pedacito de cielo?
Llámame loca entonces.

viernes, 1 de febrero de 2013

Reembolso de amor por mi Iberia.


Y 17. Ya tendría que estar allí. Joder vuelvo a llegar tarde.- Maldice Ibón. Coge el bolso y baja las escaleras a toda prisa mientras se pone la chaqueta. Se mira en el espejo por última vez y se arregla un poco el pelo con los dedos. No hay tiempo para más.

-Tía, te estaba llamando, ya pensaba que me habías dado plantón- Le dice Bárbara desplegando una sonrisa tras el fingido enfado.
- Lo siento, soy un desastre ya lo sabes. – Se apresura a contestar ella.

Era noche de “Chiquitinas”, como decían ellas. Mientras acudían con las demás,  reían, charlaban y se quejaban de la manía que tenía el aire de cruzarles un mechón continuamente.

Ya estaban todas, no faltaba ninguna. Derrochaban una felicidad y unas ganas de reír que asombraban. Nuria no paraba con sus bromas e Ibón se contagiaba de ellas mientras miraba a Marta y Bárbara  responder con los silbatos a los pitidos de los coches de cualquier subnormal.  No mucho más atrás, Andrea, bailaba mientras cantaba cualquier canción esquivando hábilmente las miradas de rechazo de la gente. Irene y Belén fingían enfadarse con Rocío por no dejar de fumar mientras se reían por lo incómodos que eran los tacones nuevos que llevaban.

Llegan al bar. Estaba lleno, como siempre a esas horas los viernes. Mientras unas cuantas se acercaban a pedir unas cervezas a la barra, Bárbara, Ibón e Irene se apoderan de dos mesas; prácticamente de las únicas que quedaban. Echan un vistazo, tiene que haber alguien conocido entre tanta multitud... pero la mirada de Ibón se detiene en una mesa.

Ya está, lo acaba de ver. ÉL no deja de sonreír mientras charla con una chica.
En ese estado de abstracción la interrumpen sus amigas con un eficaz codazo.

-    ¿A que tú la quieres con patatas también, Ibón?- Le pregunta Irene. No se había enterado de nada por estar observándolo.
-   Perdonad chicas, mmm... sí, con patatas está bien. Voy un momento al baño.

Mientras se levanta, sin poder evitarlo, desvía su vista nuevamente hacia esa mesa. Y como si de un sexto sentido se tratase, gira la cabeza y la ve.

-¡Mierda! -La única palabra que le acude a la cabeza en ese instante. Demasiado tarde. Le está sonriendo. Ibón responde con lo propio; sintiéndose extremadamente idiota por esa situación.
Acto seguido, su acompañante le dice algo al oído; y ÉL levanta la mano haciéndole un gesto para que se acerque.

No le queda otra opción; y, a medida que se aproxima, siente como si el corazón se le estuviera volviendo loco. Una vez allí , le dedica su mejor sonrisa. 
Se saludan con dos besos tímidos en la mejilla, mientras ella, siente enmudecer al volver a recordar su aroma.  Está guapísimo, como siempre.

-¡Vaya sorpresa! – reaccionando Ibón. Rápidamente mira la chica que lo acompaña: larga melena rubia, ojos verdes, bonita sonrisa… Era guapísima.
- Me alegra verte Ibón, ¿cómo te va todo?
-¡Ey! ¿No me la presentas?- Gracias a la interrupción de la atractiva desconocida, no le dio tiempo ha responder.  Aunque tampoco habría sabido qué contestarle.
- Ay perdonad. Blanca, te presento a Ibón, una…una buena amiga. Ibón, ella es Blanca.
- Encantada de conocerte Blanca. - Confesó Ibón tras los dos besos protocolarios intentando aparentar amabilidad y naturalidad.
- Igualmente. ¿Quieres sentarte un rato y nos pedimos otra ronda?
- No, no, gracias. Otra vez será; que me están esperando unas amigas.- Observó las dos copas de su mesa, con las patatas a medio terminar y unos billetes de Iberia.

Al percatarse, Blanca se apresuró a decir:

-   ¡Oh, mira! – cogiendo los billetes ilusionada – me lo acaba de regalar. ¿A que es un encanto?
-   Da igual, déjalo Blanca. No la entretengas, que la están esperando.- Interrumpió ÉL.
-   Chhsst, es sólo un segundo, sólo le quería enseñar nuestros billetes a Punta Cana.
-   ¿Te vas a Punta Cana? –Le pregunta sin poder creérselo.
-   ¡Sí!, ¡Este verano! – exclama Blanca radiante de ilusión mientras sigue hablando del viaje. Pero Ibón no le presta atención, simplemente lo mira a los ojos haciendo un esfuerzo sobrehumano por aparentar alegría.

No me lo puedo creer. Se va con ella a NUESTRO VIAJE, el que prometimos hacer algún día. 

No aguanta más, decide marcharse.

- Me alegro por vosotros, chicos. Emm.. bueno me tengo que ir ya, que hace un buen rato que me están esperando. Disfrutadlo.- Acabó la frase rasgando una sonrisa que no sabe cómo la consiguió.
-   Espera…- Le dice a la vez que la intenta retener agarrándole la mano.- Ibón, yo…- Pero ella le impide acabar la frase poniéndole una mano suavemente en la boca.
- No te preocupes, lo entiendo. Disfruta mucho y… ponte crema solar, que siempre pasas y al final… te pelas los hombros y te pones como un cangrejo turrado. Y no te olvides de hacer fotos con el mar de fondo mientras posas “sexy”, que te encanta.

Se aproxima a ÉL, le da dos besos en la mejilla y se impregna de su olor una vez más… sabiendo que podría ser la última. Lo mira y le vuelve a sonreír.
Antes de que se diera cuenta; sus pies, como de forma mecánica, se dirigían a la mesa de sus amigas. Mientras; sin poder evitarlo, unas finas lágrimas comenzaban a inundarle los ojos, empujándose por salir, borrándole parcialmente la visión.

Ellas, que han visto la situación y la conocen, salen fuera con ella.

Las lágrimas caen por sí solas pero ya no le importa. Sabía que este día llegaría. Lo había perdido. 
A ÉL.

No tardó mucho en secar sus lágrimas mientras comenzó a sonreír. Sus amigas, sin embargo,  no la entendían muy bien.
Es sencillo: se alegraba por ÉL.
Quién sabe lo que el destino depara; pero de lo que podía estar segura es de lo que vivió con ÉL: de los momentos que disfrutaron juntos, compartiendo TODO, sin reservas, sin miedos.

Eso es mejor que cualquier billete de Iberia a Punta Cana con Blanca… piensa tranquila y feliz.