Transcurren los días, las
semanas, los meses. Increíble pensar que estamos en Marzo y aún me parece estar
en Diciembre. Sigue haciendo frío, y los
guantes habitan todavía en los bolsillos
de mi abrigo…aparentemente somos iguales, los mismos. Sin más.
Sin embargo, no es así. Ya no nos besamos. Y si soy sincera, no recuerdo cuándo ni cómo fue nuestro último beso.
Sin embargo, no es así. Ya no nos besamos. Y si soy sincera, no recuerdo cuándo ni cómo fue nuestro último beso.
Los árboles empiezan a
recuperar las hojas, los primeros capullos se asoman y el Sol, tímidamente, intenta
brillar con más fuerza.
Y pasa el tiempo. El mundo sigue girando, como tú y yo. Giramos. Pero nuestro amor no se resigna, simplemente duerme. Hiberna como los osos pardos hasta la primavera.
Y pasa el tiempo. El mundo sigue girando, como tú y yo. Giramos. Pero nuestro amor no se resigna, simplemente duerme. Hiberna como los osos pardos hasta la primavera.
Pero por raro que parezca, ya
es primavera, y ni rastro de las caricias, ni de los viajes por las
constelaciones naturales de tu cuerpo.
Quizás haya florecido el
sentimiento con complejo de Morfeo, o puede que, simplemente, sigamos soñando.
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