No es bueno creer en los “para siempre”. No quiero ser
hipócrita, pues el algún momento los doté de importancia; pero no existen.
Aunque te los repitan día tras día o te empeñes en atribuirles credibilidad.
Además no conviene pensar que algo es para siempre; porque crees que mañana
también lo tendrás, que abrirás los ojos y estará allí… como siempre. Quiero un
presente contigo, que me quieras sin siempres, aunque la hostia vaya a ser
igual de potente, o la despedida igual de amarga.
Quiero vivir con el miedo a perderte y ahogarme de felicidad
al verte a mi lado, día sí y día también. Quiero momentos únicos, aprovechar
cada abrazo, cada beso, cada pelea cosida a su reconciliación… como si fuera la
última.
Quiero quererte sin consecuencias, sin medidas, sin
condiciones, sin peros…sin tiempo.
No quiero que me quieras siempre;
quiero que me quieras ahora y todos
los "ahora" que vengan.