viernes, 26 de octubre de 2012

A esta copa invito yo.


Y es verdad. Va pasando el tiempo y te das cuenta de que estabas confundida, que se parecía algo que no era. Simplemente fue un amago, un intento, en definitiva, una imitación barata del amor. Ambos queríamos querernos, pero no se pueden forzar las cosas y aun menos los sentimientos. Nos quedamos en un “Casi” para todo:


Casi consiguió enamorarme
Casi perdí la cabeza por él
Casi provocó que rompiera con “los imposibles” y con los que no daban un duro por nosotros.
Casi consiguió que me creyera todas sus promesas como “te esperaré” junto con cada uno de sus insípidos “te quiero”.
Casi se inscribieron a fuego los 21 y casi me inundaron la cabeza nuestras canciones.


                                                          
Estuve a punto de chutarme de su sonrisa y mis ganas de verle casi superaron su pasotismo, su inmadurez y su falta de cariño. Casi me hacía olvidar que llegaría junio y con él su irremediable “hasta pronto” con un sabor amargo a “hasta siempre”.
Demasiados casi entre nosotros, para mi gusto.
Así que a día de hoy puedo decir que he probado el amor a medio gas y no me gusta como sabe ¿Y tú qué? ¿Tampoco te has enamorado nunca?

viernes, 19 de octubre de 2012

Reinventándome.


¿Nunca os ha pasado que estáis tan a gusto en un sitio que no os queréis ir de allí jamás? ¿Y que pensáis que podéis hacer para siempre vuestra allí? Simplemente porque lo tienes todo, tu familia, tus amigos, tu entorno… TU VIDA. Y no quieres ni imaginar como seria cambiar todo, empezar de cero... en definitiva construir una nueva vida.
Pues sí, yo también pensaba eso. Pero hace unos años cambié de ciudad, y allí conocí a los que serían mis amigos, y¿por qué no? también a gente que me hizo daño. 
Y a lo mejor os parece raro, pero me alegra que mi camino se haya cruzado con estos últimos, porque soy de las que piensa que a base de errores se aprende, maduras y poco a poco vas creando una coraza contra el resto del mundo. 
Esos cinco años pude compartir momentos con personas maravillosas, y no, no pienso dar nombres pues todas ellas saben perfectamente quienes son. Y ahora nuevamente me encuentro en una otra ciudad, con caras nuevas, con una casa distinta, con otro instituto y con sonrisas, un montón de ellas.
Y por suerte o por desgracia e vuelto a empezar otra vez de cero y puedo decir alto y claro que soy feliz, y que no pensaba que fuera todo tan fácil.
Y si algo he aprendido, es que no hay que encerrarse en nuestro entorno, y rechazar lo ajeno y desconocido por un capricho, sí leéis bien un capricho, porque se puede ser feliz en todas partes, y con otra gente. Pero sin duda, lo mejor de todo, es tener a gente que te quiere en todas partes,  y que aunque no estén contigo los llevas siempre en mente, y no veáis que bien sienta saber que te echan de menos y que te quieren, es como un subidón de cariño que hace que no olvides nunca de dónde eres y de dónde vienes.

Y llamadme ilusa si queréis pero a pesar del tiempo que hace que no los veo (en ocasiones incluso años), la distancia que nos separa… a pesar de todo los quiero a rabiar.

Ahora me voy a centrar más en Huesca. La de cosas que me he perdido de ell@s, la de momentos que no hemos podido compartir y la de veces que habré pensado, ¿Cómo sería mi vida si no me hubiera marchado?
Y van pasando los días, las semanas, los meses y cada vez se queda menos para verl@s, pues San Lorenzo, aunque parezca que no, cada vez está más cerca. Porque está completamente demostrado que cada año es mejor que el anterior. Y a pesar de no haberos visto este año, sí, a ti y a ti tampoco, no me importa, porque el reencuentro cada vez está más cerca, y porque nos debemos unos achuchones y unas risas!

jueves, 18 de octubre de 2012

Te podría decir.

Nunca sabré si leerás esto, pero de todas formas puedes darte por aludido.


Te podría decir que echo de menos tus defectos, tus manías y tus “te quiero” entre beso y beso, o que sigo soñando contigo, que tu nombre no se va de mi cabeza, que echo de menos tu olor y todos y cada uno de tus abrazos, te podría decir tantas cosas!... Pero lo cierto es que no. Ya no me acuerdo de esa sensación ni de lo que sentía contigo. Te podría decir que hace mucho que no pienso en ti, que ya no sé a qué sabe la decepción de no verte, o que ya no me acuerdo de cómo era tu risa, que ya no sé que es quedarse hasta las tantas hablando contigo y que he dejado de mirar cada cinco minutos el móvil... porque ya no me queman las ganas de verte y los días pasan y con ellos tú. Que no te olvido, pero tampoco te quiero.