miércoles, 15 de octubre de 2014

Cómo salvar una vida


Te nombro héroe.
Es mucho más que un título para  buenos.
Tú rescatas, pero a ti también te salvan.
Con tu  "hoy por ti, mañana también por ti"
Y todavía no consigo entender que no te canses de cuidarme.

Eres héroe sin sombrero, máscara
antifaz, capa ni espada.
Tan solo armado con una sonrisa y un corazón que no quiero
que deje de latir.

Tus pies  no tocan el suelo,
es imposible que algo tan brutal ande con esa facilidad por ahí suelto.
Sin embargo, sé que los héroes como tú también tienen miedo.
Miedo a no compartir el café los domingos,
a las duchas solo,
a la cama deshecha por un lado,
a hacer comida para 2 y que se quede en el plato,
a no tener otra mano que te haga levantar,
a que tus sueños que no se puedan realizar.

…
No te preocupes por los tuyos,
Déjame salvarte a ti.


Porque a ti quien te ama, se salva.

martes, 30 de septiembre de 2014

Y como los poetas, vamos a follamar.

Amanece Madrid rebosante de ruido
Sin saber el derroche de calor que cabe en esta sábana.
Juegas a garabatear mi tripa mientras,
Miles de suspiros expiran en mi boca al encontrarse con la tuya.
Nunca unos brazos guardaron tantos secretos en forma de abrazos,
Y jamás me habían besado llorando.

Escalo por tus pupilas y tu mano se pierde en mi pelo.
Dejas mi piel al borde de erizamiento y la estación de mi pecho
Te acoge.
Y tú, vagabundo en mi cuerpo te enraízas en mis latidos.

Te declaro la guerra en cada bocado,
Derrapo hasta el sur de tu cadera, y sabiendo cómo te gusta,
Te hago volar sin alas.
Se revolucionan tus labios en todos los míos
Y dan paso a tus dedos, que traviesos juegan a buscar mi Norte.

Sabes darme más aunque te pida que pares.
Pero amor, esta guerra me pertenece.
Ya bien lo sabes.

Se ha apoderado el calor de los dos cuerpos
E impasibles y hábiles, bailan ahora rítmicas mis caderas…
Y ebrios de follamar, escribimos poesía sudando,
Sin prisa y con ella.


Como bien diría Carlos Salem Sola:
“El amor puede ser un cuento,
follar es más que un sentimiento,

y follamar, mucho mejor.”

miércoles, 20 de agosto de 2014

Arrancando hojas del calendario. Contigo.

Hay días para enrollarte en una manta y obviar lo demás;
otros para arreglarte y quemar la ciudad.
Los hay para tirarse en la hierba en buena compañía,
y  otros para quedarse embobado frente al mar.

Hay días para gastar dinero y días para llenarnos los cuerpos.
Los hay para estar triste y otros para pintarnos de felicidad.
Hay días para robarle los atardeceres a aquel lugar,
y días para cumplir eso de adelgazar, hacer deporte y dejar de fumar.

Hay días, como hoy, para celebrar nuestro primer aniversario,
y los habrá para celebrar todos los demás.

Dicen que habrá días para enfadarnos,
pero seguro que otros tantos para no soltarnos jamás.
Otros para imaginar el futuro y algunos para revivir el pasado.
                                           
Hay días para ser políticamente correctos,
y otros para desatar nuestro lado más animal.
Hay días para todo,

…y todos para ti. 

lunes, 28 de julio de 2014

Alicante

Porque se puede volar sin alas, 
y ahora vibro de otra manera.
Porque sigues aquí.
Conmigo.

jueves, 19 de junio de 2014

Cuando temí perderte

Antes de conocerte ya te echaba de menos.
Me torturaba una ausencia maleducada que no entendía de llamar a la puerta,
pedir permiso para entrar, y cerrarla al salir.

Ella desobediente. Y yo impaciente por nuestro futuro encuentro.

Imposible imaginar lo brutal que sería tenerte enfrente.
Aún recuerdo ese cielo no tan nublado típico de Dublín,
una parada del bus 15,
y tu voz en inglés con aquel italiano.

Mi pañuelo azul al cuello, ahogándome para no dejarte pasar.
O para no dejarte salir, de mi vida.

Mientras vivía con el miedo a perderte, ya te había encontrado.
Mi poca vergüenza para hablar con desconocidos,
fue la primera que se apuntó al privilegio de saber lo básico:
tu nombre, tu historia, tu herida.

Cuando temí perderte,
me di cuenta de que los corazones nunca palpitan solos
o por casualidad.
Eres tú ese algo, mi alguien.
La circunstancia, teorema, fórmula, causa-efecto…que lo descarrilla.

Tus labios desvestían mis miedos, dudas, tópicos…
Mientras yo los recubría de un “no te enamores, tonta”.
Pero de nada sirvió.
Porque aquellos que besan con precaución,
son los primeros en pecar.

Y qué manera de pecar.
 
Cuando temí perderte, supe que no puedes deshacerte
de alguien que es tu punto débil y fuerte al mismo tiempo.


Preferencias egoístas

Me gusta venir, saber que tú eres el lugar.
Mi habitación, mi cocina, mi tejado.
Me gusta que se escape un estás preciosa siempre que llego.
Que se te hagan largos los días, minutos y segundos,
si no estoy a tu lado.

Me gustas tú, y tus peculiares lunares,
cada una de tus manías,
y todos los defectos que te hacen grande.

Me gustas en todos los sentidos:
como amigo, como cómplice y como
eterno pedacito de cielo protagonista de mis recuerdos.
En todas las posturas: encima, de lado o abajo.
Y en todos tus formatos: riendo a carcajadas, cosido a mi piel,
O en tu remoloneamiento mañanero antes de levantarte.

Me gusta que seas la pregunta y respuesta de mis 3 f: mi felicidad,
futuro y fin.

Poema agridulce en un corazón de estreno.

 El olvido se vive cuando superas el
“se cae el mundo al suelo por una mano que dejaste de agarrar”.
Es un cigarro a medio fumar que guardas para luego,
por si ese alguien viene a fumarse la otra mitad,
pero que finalmente consumes con la soledad.
Son las riñas y reconciliaciones que no  volveremos a protagonizar,
no llegar a viejos juntos, y las noches que no volverán.

El olvido es el verdugo que corta cabezas
Y el fin que lleva cosido otro principio.
Es lo que no se cuenta a nadie y sufres como todos.
El olvido es verte de la mano de ella y sin importarme,
seguir bebiendo a sabiendas que no acabe la noche contigo,
rodando en la alfombra o subidos a la encimera,
al tejado o donde sea.

El olvido es eso que pasa mientras dueles.
Son las fotos rotas, las personas que aprenden a vivir con agujeros
y el bombardeo hacia el futuro.
Es la sonrisa que estrenas cada domingo y las ganas dispuestas a recobrar.
El olvido es dejar de tener frío por las noches y entender que es posible llorar de felicidad.

El olvido es lo que nos separa cuando sólo nos unen recuerdos.
Es ese número de teléfono que dejaste de aprender, para ahora borrar.
Es volver a besar sin sentirse culpable e ilusionarse como la otra vez,
sin importar el miedo a que salga mal.
Olvido es el resultado de dos corazones que (se) corrieron tanto como pudieron
sabiendo que existía un punto final.

El olvido es un “me he ido para volver más alta,
más guapa, y con otra nueva mano metida en el bolsillo trasero”.
Es dejar las llaves puestas, para que entre la felicidad a tu casa,
y ver su culo desnudo andar por el pasillo.
Es rozar una piel y que siempre te parezca la primera vez.
El olvido se olvida de olvidar todo, menos a ti.


miércoles, 23 de abril de 2014

Brindemos.

Por los ocho veintes.
Y por el camino que recorremos juntos,
callando a los que quisieron y no pudieron.
Por leerme y que te encuentres entre líneas,
sonriendo, como ahora.

Por los caminos que me llevan siempre a tu
cama, y al hotel de 5 estrellas que es tu risa.
Por ser el patio de recreo de esta insana
que te besa y te versa.

Por ser más que amigos, y por los besos que te mancharon
y no marcaron.
Por encendernos con todo apagado,
y por hacer juntos poesía sólo con mirarnos.

Por dormirme en tus brazos, mientras tocamos
la Felicidad con las manos.
Por navegar entre mi espalda,
y  por tus ganas de querer quererme tanto.

Porque mi almohada se impregne de tu olor cada mañana,
Y porque tu habitación me recuerde como la que siempre está
y no como una que viene y se va.

Por los ‘sólo un ratito’ que se convirtieron en mañanas,
por hacer de mi clavícula tu país.
Por ti. Por mí.

Por vivir en mi pelo desde aquel Dublín.

domingo, 16 de febrero de 2014

Ni el mar te abarca.

Me gusta perderme en ti. 
Bucearte como si fuera a descubrir El Dorado. 
Romper el mapa, porque no tenemos prisa y  
disfruto más remándote a mi manera. 

Surcarte en el mejor día de verano, 
y en cada una de las tormentas dejando mi flotador de lado.  
Que..., si la marea es alta, te nadaré con más ganas. 
No necesito barca, prefiero susurrarte muy cerquita de tu barba. 

Comencé siendo la reina de los mares,  
para convertirme en pescadora de imposibles. 
Y acabo como náufraga en la mejor risa 
que ha burlado a todas las piratas. 

Tripulo recorriéndote con inocencia y total certeza,  
sabiendo que no hallaré fin.  

La realidad depende de las perspectivas, 
y  tú siempre estás en mi punto de mira. 
Si los demás piensan que el mar es infinito,  
es porque todavía no se han perdido en una cama.  
Y que si Colón descubrió América en 1492, 
yo te he besado muchas más veces. 

Has conquistado cada parte de mí,  
incluso la más difícil e inalcanzable para los demás,  
y ahora me toca a mí eso de beberte hasta que mi H20 sea M20. 

Bucearte. 
Remarte. 
Surcarte. 
Nadarte. 
Pescarte. 
Naufragarte. 
Tripularte.  
Recorrerte. 
Colonizarte. 
Beberte. 
Anclarte. 

Una tarea fácil la de amarte, encajo perfectamente aquí.  
Ya puedo tirar el ancla. 

viernes, 10 de enero de 2014