Pasamos de querernos
a destiempo,
de ser como el que
lucha por una causa perdida y lo sabe,
a romper el candado
de la puerta más fortificada y hacerla añicos.
Así empezó este amor
catártico,
capaz de curar
heridas,
que llegó sin ser
llamado y actúa con alevosía, premeditación y ensañamiento.
Dos dichosos
culpables cuya condena es regalo.
Vivimos libres en
este mundo atado con el único lazo de mis braguitas.
Sonríes pensando cuando caminé a gatas por todos tus tejados,
y los dos,
callejeros, hicimos espectador a la luna.
Buscábamos casa sin
saber que juntos éramos hogar.
Yo también sonrío,
recuerdo que me hiciste poema en el primer beso
y ahora no dejo de
escribir.
Te tengo presente en
cada caligrafía y garabato,
y en todas las notas
de mi móvil.
El presente es
nuestro y hacemos historia en él.
Como los que van a la
luna,
los que consistan el
Everest,
o como los que salvan
vidas.
Batimos todos los
récords día tras día.
¿Y en el futuro?
Nos habremos bañado
en todos los mares
y habremos puesto un pie en cada continente,
porque el otro
me lo seguirás calentando.