domingo, 14 de abril de 2013

Habitación 213



Te veo meter la llave en la habitación 213,
Y el mundo comunica en cuanto te giras y me miras.
No existen cruces mejores que dos miradas extrañamente conocidas, para descarrilar trenes.
El fortuito encuentro decide que tu parquet se acostumbre al desliz del 37 de mis pies.

Nuestros cuerpos perfectamente combinados contra el color pastel de la pared,
Evitan el servicio de habitaciones, empachándose sin cubiertos ni protocolos.
Acalorados, obviamos lo intrascendente.
Habitación 213. No hay preguntas, ni condiciones.

La ropa que antes pesaba, tiene prisa por cubrirme,
Y aun no sabiendo ni tu nombre, me marcho dejándote mientras duermes.
Abrazas el hueco vacío de cuerpo; pero lleno de perfume.
Sin embargo, la ausencia no deja ver rastro de ningún pintalabios rojo, en toda la habitación 213.
No ha habido preguntas, ni condiciones. Y lo maldices.

Tan sólo una horquilla que reposa en el suelo de camino al baño, espera ser acogida por tus manos.
Sonríes ágilmente. Y te adentras, pensando encontrarme, tal vez, escondida en la ducha. Por si venías.
Tras la pequeña asimilada decepción por un nuevo vacío,
Divisas en el espejo un brillante carmín rojo, que avivaba un mensaje acompañado con mi teléfono:
“Devuélveme la horquilla”             Ibón.

1 comentario:

  1. No se muy bien como empezar ni como acabar, por lo general se me da bastante mal expresarme escribiendo. Podría preguntar porque, porque una vez más, o como, pero lo único que me importa ahora es saber de ti, saber que estas bien, que no sufres en silencio y que sonríes como el primer día que me acogiste en tus brazos y me diste de comer tus labios. Espero que no sea demasiada molestia que leas estos escritos, pero quiero que sepas que incluso en los momentos difíciles voy a estar a tu lado.

    Desconozco si una vez más son tus miedos los que te impiden acercarte a mi, o si he metido la pata, o si simplemente te has cansado de mis tonterías infundadas. Estoy seguro de que si has tomado esta decisión al igual que la otra vez tendrás un motivo que posiblemente no debería cuestionar, pero te conozco lo suficiente para saber una cosa: Te quiero.

    Yo no tengo miedo a caerme en tus ojos y nadar en en tu mirada, mi único miedo es perder lo que mas deseo, lo que mas añoro y lo que mas quiero cuidar y tener cerca de mí. He tardado 9 meses en dar otra oportunidad a alguien, pensé incluso que no volvería a conceder una mas nunca. Entonces apareces tu, con tu todo perfecto de cabeza a pies desde tus escritos como los que leo hasta tus palabras en el cielo. No cambiaría por nada tu cariño ni todo lo que me has dado porque si pudieses ponerte en mi piel te darías cuenta de que nunca antes había sido tan feliz ni había sentido esto por alguien.

    Quizás esto signifique, que te quiero, que te amo, que te quiero hacer feliz y que voy a estar siempre a tu lado...descubrirlo depende de los dos no solo de mi. Creo que te he visto en no tus peores, pero si momentos difíciles y sigo pensando que eres la persona mas increíble que he conocido jamás. Sonreír no es difícil pero tu lo haces la tarea más simple del mundo, a tu lado no tengo miedo de nada.

    Solo me queda decirte que quiero abrazarte, darte mi corazón y que seas dueña de mis pensamientos, no había escrito jamás así a alguien, ni estado dispuesto a llorar por encima de ser feliz para estar con alguien. Por ti haría cualquier cosa, daría mi vida por ver una sonrisa en esa cara tan preciosa.

    Si me dejas, si puedo intentarlo, luchare a tu lado, dejaré si hace falta todos mis miedos para ayudarte a combatir los tuyos, no estas sola Ana, me tienes para lo que haga falta. Pero una vez mas necesito pedirte que me des esa oportunidad de intentarlo, de vernos, de intentar querernos, de desearnos, de morir por tocar tus labios de vivir por probar tus besos.


    Para terminar, quiero decirte que siento muchísimo esto, ni siquiera se si es lo que quieres oír de un tio del montón como yo, las llamadas y los mensajes, lo siento pero no soy capaz de dejar pasar esta oportunidad y quedarme de brazos cruzados preguntándome que pasaría si lo hubiese intentado, quiero intentarlo, quiero ser un nosotros y que pase lo que tenga que pasar. La desesperación es ya común en mi vida pero nunca había llegado a tanto por alguien, lo eres todo para mi.

    Si crees que puedes, si te ves con fuerzas, intenta desbloquearme o cogerme la siguiente llamada, me gustaría saber que por lo menos lo pensaras, pero no estoy en condiciones de pedir. Y si después de todo esto resulta que me equivoco y la culpa es mía pero no me quieres decir el por qué, solo dejar claro que jamás haría anda que pudiese herirte intencionadamente y que de haberlo hecho lo siento profundamente.

    Te quiero Ana, no me olvides, sigo aquí, y seguiré aquí.


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