Y es verdad. Va pasando el tiempo y te das cuenta de que
estabas confundida, que se parecía algo que no era. Simplemente fue un amago,
un intento, en definitiva, una imitación barata del amor. Ambos queríamos
querernos, pero no se pueden forzar las cosas y aun menos los sentimientos. Nos
quedamos en un “Casi” para todo:
Casi consiguió
enamorarme
Casi perdí la
cabeza por él
Casi provocó que
rompiera con “los imposibles” y con los que no daban un duro por nosotros.
Casi consiguió que
me creyera todas sus promesas como “te esperaré” junto con cada uno de sus
insípidos “te quiero”.
Casi se inscribieron
a fuego los 21 y casi me inundaron la
cabeza nuestras canciones.
Estuve a punto de chutarme de su sonrisa y mis ganas de
verle casi superaron su pasotismo, su
inmadurez y su falta de cariño. Casi
me hacía olvidar que llegaría junio y con él su irremediable “hasta pronto” con
un sabor amargo a “hasta siempre”.
Demasiados casi entre nosotros, para mi gusto.
Así que a día de hoy puedo decir que he probado el amor a
medio gas y no me gusta como sabe ¿Y tú qué? ¿Tampoco te has enamorado nunca?

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