viernes, 26 de octubre de 2012

A esta copa invito yo.


Y es verdad. Va pasando el tiempo y te das cuenta de que estabas confundida, que se parecía algo que no era. Simplemente fue un amago, un intento, en definitiva, una imitación barata del amor. Ambos queríamos querernos, pero no se pueden forzar las cosas y aun menos los sentimientos. Nos quedamos en un “Casi” para todo:


Casi consiguió enamorarme
Casi perdí la cabeza por él
Casi provocó que rompiera con “los imposibles” y con los que no daban un duro por nosotros.
Casi consiguió que me creyera todas sus promesas como “te esperaré” junto con cada uno de sus insípidos “te quiero”.
Casi se inscribieron a fuego los 21 y casi me inundaron la cabeza nuestras canciones.


                                                          
Estuve a punto de chutarme de su sonrisa y mis ganas de verle casi superaron su pasotismo, su inmadurez y su falta de cariño. Casi me hacía olvidar que llegaría junio y con él su irremediable “hasta pronto” con un sabor amargo a “hasta siempre”.
Demasiados casi entre nosotros, para mi gusto.
Así que a día de hoy puedo decir que he probado el amor a medio gas y no me gusta como sabe ¿Y tú qué? ¿Tampoco te has enamorado nunca?

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