Tú, sí
Ni prototipos, ni ideales y mucho menos flores, velas y la
luz de la luna. Para mi el verdadero romanticismo es el que llega, te empuja a
hacer cosas de las que jamás te creíste capaz y que arrasa de golpe con tus
principios, con tus “yo nunca” y tus “yo, que va”. Que da igual que luego nos
vaya bien o que acabe siendo un completo desastre; porque al final lo que
cuenta es que lo habrás vivido. Ojalá amemos mucho pero sobre todo, amemos
bien.
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