sábado, 9 de marzo de 2013

Mírame muy cerca.


Los primeros y tímidos rayos de sol traspasan de puntillas la persiana. Tus pupilas de “voy a comerte” se clavan en las mías. Mírame. Míranos. Mis caderas desbordantes de ganas se ponen de acuerdo con tus manos, y éstas inician así, su ruta preferida. Las velas consumidas de anoche y las copas a medio vaciar, se rinden a nosotros y las ansias logran empañar los espejos, que nos miran envidiosos.
¿Notas como mis ojos te muerden el cuello? Ven, acércate más, mírame muy cerca…
… todavía más.

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