Los que sufrieron saben que duele perder,
Pero más duele doler, cuando no existe bálsamo alguno
Para las heridas que no se saben cerrar, si cuesta olvidar.
Comprobé que la victoria no sabe igual si nadie la celebra contigo,
Pero las derrotas son más dulces si tienes quien te caliente el colchón.
Porque a veces hay que perder para ganar el doble,
Y otras, se gana para perder la mitad.
Me han dicho muchos te quiero, por no hablar de los te amo.
Lo que nunca entendieron es que sin ser sinceros carecen de sentido.
Me advirtieron que de una piel sin cicatrices no me debía fiar,
Y que dejara de escribir poemas tristes hablando de desamor.
Lo que nadie sabe, es que es lo único que ofertaba mi menú.
Y es que al final, la gente olvida en qué momento
A una caricia que era
prudencia, le sigue un beso convirtiéndose en promesa.
O cuándo la rutina se coló sin aviso en una pareja.
Ya nadie se acuerda que,
Los instantes previos al encenderse las farolas,
Concedían tregua a los que tenían edad de quererse en soportales.
Olvidasteis que el primer beso nació en parvulario,
Con el niño guapo de
la clase.
Y que de los recuerdos sólo viven los cuerdos.
Lo que todavía no sabes, es que me pierdes tan rápido
Como la arena de
playa, que, mojada, se escurre de tu mano.
Míranos, ya me has perdido.
De los miedos de mi mesilla de noche he escapado, para encontrarme sin
ti.
Tiritando.
Lo que nadie me explicó es porqué hay personas que te rozan,
Te atontan y luego desaparecen, sin saber que te han cambiado para
siempre.
Que doliste tanto como te quise,
Y aun sabiéndolo jugaste a decorar otros ombligos cuando yo quería
acampar en el tuyo.
Es sabido que todo lo que empieza acaba, pero tú y yo nunca empezamos.
He recorrido cada línea de tu mano,
Y en cada pliegue se quedó, sin remedio, un pedazo de nuestro Febrero.
Planté semillas de Amor provisional en las venas de tu cuerpo,
Y ahora, amor, no tenemos tiempo, ni calle, ni siquiera vida que nos
vuelva a juntar.
Mis pisadas se alejaron de las tuyas y se prometieron no regresar.
Pues ahora corren en otra dirección que tiene un pelo oscuro que se
muere por enredarse entre mis yemas.
Y ya sólo me interesan esos ojos rock and roll que no saben mirar más
allá de mi comisura.
Me ha dicho La Muerte que sólo viviría para cruzar el puente de su
espalda,
Y construiría una casa en el tejado de sus costillas.
Ilusa ella, que no sabe el Big Bang que esconde tras esa sonrisa,
Y lo rápido que pasan las horas colgada del precipicio de su barbilla.
Irónico que empiece hablando de ti para acabar en él,
Pues verás, siempre pierde el que quiere más.
Y contigo, me desbordé.
Pero él, me rescató.
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