martes, 11 de julio de 2017

Imprescindibles

Se cansará la poesía de que te escriba.
Pasará la vida y se acumularán los años queriéndonos sin querer.
Permanecerá tu legado, la historia que no supimos ser, pero fue.
No nos hizo falta una fecha porque todo empezó mucho antes de lo que recodábamos después de crecer. Aún sobresale en 3D la inocencia de nuestro primer beso.
Tendríamos unos 10 años, jugábamos a la botella y tuvieron que juntarnos las cabezas porque nos daba repelús el mínimo roce superficial en los labios.
No te preocupes. No te culpo por no acordarte, ya sabes que me hace feliz rellenar esa cabecita que involuntariamente reseteó recuerdos y el relatártelos entre Desperados nos devuelve a lo que fuimos.
Y por qué no, a lo que seguimos siendo.
Un día me dijiste: “No temo a la muerte, pero vivir sin recordarte es peor que morir”.
Sólo supe besarte como nunca antes, como a nadie más. Te besé y acumulé en el oxígeno de esa bocanada  un “Si me olvidas, tendremos otra oportunidad para poder ser”.
Y si el recuerdo se niega a morir, siempre estaremos a tiempo aunque ahora no sea nuestro momento. Lo sé, no queremos querernos así, pero no sabemos hacerlo de otra forma, nuestros sentimientos son atemporales e inversamente proporcionales a la razón y a nosotros mismos.
No me importa. No seremos definitivos pero fuimos los imprescindibles.

Te he vuelto a ver. Y me declaro la paz en cada despedida habiendo sido fiel, ya me costaste demasiadas batallas y prefiero no imaginar cómo acaba la guerra. Ya sabes, que no acepto ningún final empate, y nuestra victoria es siempre, volvernos a ver. 

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