lunes, 21 de noviembre de 2016

Desiderativos sin velas en la tarta. Ni tarta. Ni cumpleaños. Ni comensal.

*Me niego a seguir escribiendo poemas tristes y que todos hablen de ti. Así que no he tenido más remedio que amontonar en uno todas las cosas que me quedaron por llorarte a la cara. Te dedico este poema, el último ojalá juntos.

Ojalá sigas pensando en mí y no te acostumbres a mi ausencia.
Ojalá me sigas guardando y sintiendo todos los “te quiero” que cabían en nuestra vida juntos. En forma de carta, susurro, gritos u orgasmos.

Ojalá cuando te duches me sigas imaginando ahí contigo. 
Bailes delante del espejo. 
Música a tope. 
Gotas en mi espalda. 
Cepillo de dientes.

Ojalá no se nos caducaran todos los vales de descuento de nuestros restaurantes favoritos.
Ojalá haber estado en aquel viaje sorpresa juntos. Nos tocó París por si no lo sabías. Y ojalá se siga llamando la ciudad del amor aunque no estemos tú y yo ahí manifestándolo.

Ojalá seas feliz, aunque quieras serlo con otras y sin mí.
Ojalá fuera verdad eso de que el tiempo todo lo cura. 
Así dejaría de probar antídotos de otras bocas buscando que besen como tú. 
Todo como tú. 

Ojalá alguien pronunciara mi nombre igual que lo hacías tú, o mejor.
Ojalá deje de soñar contigo, porque así no hay forma de olvidarte.
Ojalá me vibrara el móvil igual que cuando me llegaba un mensaje tuyo.
Ojalá tenga la ilusión de volver a coleccionar las entradas de cine con alguien.
Ojalá siga llorando de felicidad en los cumpleaños.

Ojalá hubiésemos cumplido todos los planes y los poemas felices que hablaban de ti.
Ojalá no hubieras tirado la primera piedra que hizo que yo atacara con toda la artillería.
Ojalá no me recuerdes como la que te hizo daño, sino como con la que aprendiste a amar.

Ojalá estuvieras para contarte mis miedos.
Ojalá el día que pasé por Ventas nos hubiéramos cruzado.
Ojalá Atocha nos juntara como aquella vez.
Ojalá Madrid sonriera como lo haces tú.

Ojalá me hubieras dejado luchar por ti.
Ojalá me hubieras pedido que te esperara, en lugar de abrirme la puerta y dejarme escapar.
Ojalá no te hubieras dedicado a olvidarme sino a olvidarlo.
Ojalá pudiera recriminarte más cosas de las que tú a mí sí.

Ojalá haberte conocido más tarde, más maduros los dos y menos propensos a hacernos daño.
Ojalá podamos decir un día que hemos vuelto a hacer el amor y no a follar.
Ojalá vuelvan a plantarse tus pies en mi puerta y yo esté ahí descalza esperándote todalavida  todavía.
Ojalá no estuviera escribiendo esta mierda.
Ojalá pudiéramos disfrutar juntos de nuestros triunfos y no tuviéramos que imaginárnoslos.

Ojalá no hubiésemos dejado en manos de nadie o eso que llaman destino lo que podríamos arreglar esta noche con un abrazo de por medio.
Ojalá la palabra ojalá no sonara tan a imposible. No recuerdo haberla pronunciado nunca estando contigo.

Ojalá todas las lágrimas que se me han escapado hubieran podido llenar tu vacío, o al menos hubieran emborronado todas las cosas que hicimos mal.
Ojalá hubieras querido comprobar que juntos éramos capaces de superarlo todo.
Ojalá no nos recordemos con los años y los pasemos juntos.
Ojalá no sea demasiado tarde cuando te des cuenta de todo lo que hemos perdido.



2 comentarios:

  1. Ojalá nunca dejes de escribir tan bonito.
    Te acabo de descubrir, yo también escribo desde hace bastantes años y lo que más me gusta es que se me herice la piel al leerlo, y en mi caso, me haga llorar como una tonta porque me siento tristemente identificada.
    Lo bueno del desamor es que además de hacernos más fuertes y aprender, a personas como nosotras, nos hace escribir más bonito y puro, y hace que a pesonas como yo nos veamos reflejados.

    Un abrazo!

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  2. Ay Nata, sé que te contesto muuucho después, pero mil gracias por leerme y por estar ahí. Ojalá te acompañe durante mucho mucho tiempo. Un abrazo enorme, bonita

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