Aparece de una vez.
Vuelve a llamar aun habiendo
borrado mi número y vayamos a cenar algo barato por ahí.
Me pongo unos vaqueros, una camisa y te espero abajo.
Me pongo unos vaqueros, una camisa y te espero abajo.
Y a la vuelta haz como que no sabes
salir de mi habitación ni de mis cuatro costados.
Da mil vueltas a la rotonda y rodéame con los brazos como si quieras medirme y en realidad me haces un nudo.
Da mil vueltas a la rotonda y rodéame con los brazos como si quieras medirme y en realidad me haces un nudo.
Y quédate.
Olvida porqué te fuiste, porqué me fui yo y porqué no hay un nosotros hoy.
Olvida porqué te fuiste, porqué me fui yo y porqué no hay un nosotros hoy.
Empieza a preguntarme de qué
color sonrío, si soy de nesquik o colacao y de cuántas formas sé dar abrazos. O
mejor aún, averígualo tú mismo.
Yo memorizaré cada detalle de cómo nos conocimos y recordarlo juntos una y otra vez. Para que, si te vuelves a ir, se nos ocurran otras maneras de empezar con mejor pie.
Yo memorizaré cada detalle de cómo nos conocimos y recordarlo juntos una y otra vez. Para que, si te vuelves a ir, se nos ocurran otras maneras de empezar con mejor pie.
Si es por eso, podemos ser todo
lo carnal que quieras.
Supongamos que al final accedes y
te quedas.
Descúbreme a besos, une todas mis
constelaciones y elige tu lunar favorito de nuevo.
Ése que tiene relieve y no dejabas de acariciar como si estuviera hecho de nube.
Ése que tiene relieve y no dejabas de acariciar como si estuviera hecho de nube.
Sé mi primera vez en todo y
repite conmigo en todos los planes cumplidos y en los que nos guarde el
porvenir.
Encuéntrate entre mis poemas y
cuida de mi ombligo.
Como cuando te quedabas dormido
en él y yo pensaba que no había mejor imagen que ésa, aunque nunca la llegara a
fotografiar la tengo en mi retina a fuego.
Ojalá yo en ti a fuego.
Antes solías decir que no sabías
dormir si no me notabas al lado y si no te besaba despacio en el cuello. Dime
que sigues teniendo los pies fríos, que guardas la camiseta que me dejabas para
dormir y que no ha cambiado nada, que seguimos siendo los mismos, que aún me
quieres.
Dime que nunca es tarde, que aún
estamos a tiempo de continuar, que sólo fue un pause, un punto y coma con ganas
de seguir leyendo.
Dime, dime, dime… pero si tengo
que decírmelo yo todo, déjalo.
Ya acabo yo sola el poema.
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